Mini Savoiardi Classici Bonomi
200 gr
Los Mini Savoiardi Classici Bonomi son tradicionales galletas italianas elaboradas con huevos frescos y siguiendo la tradición repostera de Verona. Su textura ligera y delicado sabor dulce las hacen ideales para tiramisú, postres individuales o para acompañar café y té.
La empresa Forno Bonomi se encuentra ubicada el las montañas en Velo Veronese desde el 1850. Aún hoy, la empresa sigue en los montes Lessini, los mismos que la vieron nacer. Generación tras generación. Cuando la autenticidad se encuentra con la tradición, el resultado nunca decepciona, con productos preparados con ingredientes de altísima calidad con huevos frescos de gallinas de tierra.
El sabor clásico de casa, en un formato totalmente nuevo. Pequeño, ligero y versátil: perfecto para postres individuales, para acompañar el café o para empezar el día con sencillez y sabor. Cada bocado es un delicioso respiro.
Características principales
- Producto: Galletas champaña mini (savoiardi)
- Marca: Bonomi
- Formato: 200 gr
Alérgenos: Contiene harina de trigo y huevos. Puede contener derivados de la soja.
Origen del producto
El Véneto es una región de contrastes geográficos que se traducen directamente en diversidad gastronómica: las montañas dolomíticas al norte, la llanura del Po al sur, la laguna veneciana al este y el Lago de Garda al oeste. Cada microclima produce sus propios ingredientes, y la cocina véneta sabe articularlos con una elegancia que refleja siglos de historia comercial y cosmopolita. Venecia fue durante siglos la puerta de entrada de las especias orientales a Europa, y ese legado persiste en una cocina que usa la canela, la nuez moscada y el azafrán con una naturalidad que ninguna otra región italiana comparte.
Del Véneto provienen el arroz Vialone Nano — base del risotto más cremoso del norte —, el bacalà alla vicentina cocinado a fuego lento en leche, el radicchio de Treviso IGP con su amargor elegante, el Soave, el Amarone y el Prosecco DOC que hoy se sirve en las mejores mesas del mundo. Verona, Padua, Treviso y Vicenza componen un territorio donde comer bien no es excepción sino norma cotidiana, y donde la tradición se defiende con la misma convicción con que se abraza la innovación.