Focaccia Barese
650 g (25 cm)
La Focaccia Barese de Dolciaria Acquaviva es una tradicional focaccia italiana de Bari elaborada con aceite de oliva virgen extra, tomates cherry y aceitunas. Su textura suave y sabor mediterráneo auténtico la convierten en una opción ideal para aperitivos, acompañamientos o comidas informales.
La empresa Dolciaria Acquaviva es specialista en preparaciones de panadería con tecnologia frozen con una amplia gamas de productos. Son los socios ideales para difundir lo mejor del Made in Italy en todo el mundo queriendo simplificar su trabajo para evolucionar juntos el mundo de la pastelería dulce y salada.
Focaccia suave con aceite de oliva virgen extra, típica de la tradición de Bari, con tomates cherry y aceitunas.
Modo de preparación:
- Descongelar el producto por 10 minutos a una temperatura de 0° C /+4 °C;
- Precalentar el horno a 200° C
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Remover el plástico, colocar entre el producto y la bandeja del horno papel antigrasa o papel mantequilla; cocinar por 12 minutos.
Características principales
- Producto: Focaccia Barese
- Formato: 650 gramos y 25 cm de diametro
- Marca: Dolciaria Acquaviva
Una vez descongelado no volver a congelar y consumir dentro de 24 horas a una temperatura no superior a +4° C.
Origen del producto
La Puglia es el talón de la bota italiana, una tierra plana y soleada que produce más aceite de oliva que cualquier otra región del país y que alimenta a Italia con una generosidad silenciosa que rara vez recibe el reconocimiento que merece. Mar a ambos lados — el Adriático y el Jónico —, luz intensa durante todo el año y una agricultura milenaria que convierte el trigo duro, la uva y la aceituna en los pilares de una cocina directa, honesta y profundamente mediterránea.
Sus pastas son únicas: las orecchiette con cime di rapa, amargas y terrosas, son el plato más emblemático de la región; los troccoli, los cavatelli y las sagne 'ncannulate completan un repertorio que se elabora a mano desde siempre. El pan di Altamura DOP, de miga densa y corteza gruesa, es el más famoso de Italia. Y del mar llegan los ricci — erizos de mar — que se comen crudos sobre bruschetta con un chorro de limón, símbolo de una región que sabe que la mejor cocina no necesita complicarse.