Burrata Frozen Murgella
120 gr
La Burrata Frozen Murgella es un queso fresco italiano originario de Puglia, elaborado artesanalmente con pasta hilada y un delicado relleno cremoso de stracciatella. Gracias a su tecnología de congelación rápida, conserva su textura suave, frescura y sabor auténtico, ideal para aperitivos, ensaladas y preparaciones gourmet italianas.
La burrata es un queso fresco hilado, similar a la mozzarella, pero con una consistencia más suave y cremosa. Se procesa manualmente, llenando una "bolsa" o "disco" de pasta hilada con un relleno cremoso a base de pasta de mozzarella deshilachada y crema (stracciatella). Hoy, gracias a una nueva receta, nuestra burrata mantiene inalteradas sus propiedades organolépticas al descongelarlas: cremosidad, fragancia y sabor.
Gracias a la tecnología de congelación rápida se garantiza una vida útil más larga y permite que nuestros quesos tengan las mismas propiedades organolépticas que los productos frescos.
La combinación perfecta para la burrata de Puglia es con aceite de oliva virgen extra y albahaca; también se presta a preparaciones ricas y únicas. Para aperitivos refinados, sin pasarse con los ingredientes, la burrata de Apulia puede colocarla sobre pan tostado o realzar su sabor con contrastes de texturas y frutas como higos o fresas. Estas combinaciones permiten crear platos singulares, mezclando tradición e innovación.
Características principales
- Producto: Burrata frozen
- Marca: Murgella.
- Formato: 120 gr;
Consejos para disfrutar al máximo el producto: Descongelar en refrigerador durante 12 horas a una temperatura de + 4° C o en bowl con agua a temperatura ambiente por 1 hora.
Antes de servir y consumir, como se debe hacer con todos los quesos frescos y curados, mantenerse a temperatura ambiente durante unos treinta minutos para reactivar sus características organolépticas.
Una vez descongelado mantener el producto refrigerado por un máximo de 10 días a una temperatura de + 4° C.
Origen del producto
La Puglia es el talón de la bota italiana, una tierra plana y soleada que produce más aceite de oliva que cualquier otra región del país y que alimenta a Italia con una generosidad silenciosa que rara vez recibe el reconocimiento que merece. Mar a ambos lados — el Adriático y el Jónico —, luz intensa durante todo el año y una agricultura milenaria que convierte el trigo duro, la uva y la aceituna en los pilares de una cocina directa, honesta y profundamente mediterránea.
Sus pastas son únicas: las orecchiette con cime di rapa, amargas y terrosas, son el plato más emblemático de la región; los troccoli, los cavatelli y las sagne 'ncannulate completan un repertorio que se elabora a mano desde siempre. El pan di Altamura DOP, de miga densa y corteza gruesa, es el más famoso de Italia. Y del mar llegan los ricci — erizos de mar — que se comen crudos sobre bruschetta con un chorro de limón, símbolo de una región que sabe que la mejor cocina no necesita complicarse.