Pomodori Secchi Zio Marino in Olio Girasole
220 g
Los Pomodori Secchi Zio Marino de Orto Conserviera son tomates italianos secados al sol y conservados en aceite de girasol, elaborados según la tradición mediterránea. Su sabor intenso y textura suave los convierten en un ingrediente ideal para aperitivos, pizzas, ensaladas y preparaciones gourmet.
Descubre la excelencia culinaria con el Tomate Seco en Aceite de Girasol de "La Dispensa Di Zio Marino". El producto se cosecha, se corta por la mitad y se deja secar al sol. Luego se rehidratan en agua y vinagre y se sazonan con una mezcla de especias que les da un sabor fuerte y sabroso. Se prestan a múltiples usos en la cocina, como aperitivo o guarnición, ya que tienen un sabor bastante dulce y son más suaves en boca
Características principales
- Producto: Tomate seco En aceite de Girasol
- Marca: Orto Conserviera
- Formato: 220 gr.
- Envase: Vidrio.
- Ingredientes: tomates secos 52 %, aceite de girasol, vinagre, sal, mezcla de especies, corrector de acidez E330, antioxidante E300
Conservar a temperatura ambiente en un lugar fresco y lejos de fuentes de calor. Una vez abierto conservar en refrigerador asegurándose de tener el producto cubierto con el aceite.
Origen del producto
La Puglia es el talón de la bota italiana, una tierra plana y soleada que produce más aceite de oliva que cualquier otra región del país y que alimenta a Italia con una generosidad silenciosa que rara vez recibe el reconocimiento que merece. Mar a ambos lados — el Adriático y el Jónico —, luz intensa durante todo el año y una agricultura milenaria que convierte el trigo duro, la uva y la aceituna en los pilares de una cocina directa, honesta y profundamente mediterránea.
Sus pastas son únicas: las orecchiette con cime di rapa, amargas y terrosas, son el plato más emblemático de la región; los troccoli, los cavatelli y las sagne 'ncannulate completan un repertorio que se elabora a mano desde siempre. El pan di Altamura DOP, de miga densa y corteza gruesa, es el más famoso de Italia. Y del mar llegan los ricci — erizos de mar — que se comen crudos sobre bruschetta con un chorro de limón, símbolo de una región que sabe que la mejor cocina no necesita complicarse.