Pecorino Sardo Medoro
200 g aprox.
Queso Pecorino Sardo D.O.P. elaborado con leche 100% de oveja de Cerdeña. De sabor intenso, complejo y ligeramente salino, con textura compacta y maduración mínima de 4 meses. Ideal para tablas, pastas y recetas tradicionales italianas.
Nuestro Pecorino Sardo Maturo DOP, amparado por la Denominación de Origen Protegida y elaborado según rigurosos estándares, únicamente con leche entera 100 % de oveja procedente de pastos sardos.
Es un queso semicocido que madura al menos 4 meses, típico de la tradición láctea sarda. La corteza es lisa, de color amarillo intenso, tratada en superficie con aceite de oliva; la pasta es compacta, más o menos dura según el condimento y de color amarillo pajizo. El sabor es intenso, rico y complejo, acentuado por la maduración.
Es un queso sabroso, de sabor fuerte, que acompaña perfectamente un vino tinto fuerte, embutidos curados y pan casero. Rallado da un sabor inconfundible a pastas y sopas. Queda delicioso en platos típicos sardos como el Pane Frattau, o en todas las recetas donde se necesita un queso gratinado y de sabor intenso.
Características principales
- Producto: Queso Pecorino Sardo.
- Formato: cuña de 200 gramos aproximados. (consultar por la pieza ENTERA)
- Marca: Pinna.
Mantener el producto refrigerado entre +0° C y +4° C, Una vez abierto mantener protegido del contacto directo del frio y consumir en máximo 4 días
Origen del producto
Sardegna es una isla con identidad propia, forjada en siglos de aislamiento y autosuficiencia, donde la gastronomía es un acto de soberanía cultural. Sus ingredientes vienen del mar, de la montaña y de pastizales que alimentan rebaños desde la antigüedad: la oveja sarda es la reina indiscutida, y todo lo demás se organiza a su alrededor. De esa tradición pastoril nace el Pecorino Romano DOP, el Pecorino Sardo, el Fiore Sardo — quesos únicos e icónicos de la región. Pero Cerdeña también ofrece el pan carasau, papel crujiente horneado dos veces que ha alimentado a pastores en travesías de semanas; el cordero asado a las brasas; los mariscos del Golfo de Oristano; y el mirto, licor silvestre que cierra cada comida como un sello personal. El secreto mejor guardado de Italia.