Mascarpone Fresco UHT A Larga Conservación
750 gr
El Fior di Latte Frozen Latteria Sorrentina es un queso italiano elaborado con leche de vaca, especialmente desarrollado para pizzas tradicionales y contemporáneas. Gracias a su tecnología de congelación rápida, conserva su frescura, elasticidad y sabor auténtico incluso después de descongelarse.
El tiramisú es uno de los postres más queridos y elaborados del mundo. Sencillo de preparar y aún más rápido de consumir por sus bondades con el Mascarpone Virgilio
El Consorcio Virgilio agrupa 40 queserías para unos 800 agricultores miembros que cooperan para la producción, entrega y comercialización de los productos. Al ser una cooperativa de segundo nivel (lo que significa que sus miembros también son cooperativas) controla directamente toda la cadena de suministro, con materias primas 100% italianas del territorio.
El mascarpone, típicamente lombardo, se elabora respetando el proceso tradicional que realza su cremosidad natural.
El mascarpone UHT es un mascarpone que se trata a altas temperaturas para prolongar su vida útil. Básicamente, el mascarpone se trata a alta temperatura, se baja a unos 80/90° y se envasa con una máquina de envasado aséptico. El objetivo del tratamiento es aumentar la duración del producto más allá de los 45/60 días habituales de caducidad.
Características principales
- Producto: Mascarpone Fresco UHT.
- Formato: 500 ml.
- Presentacion: envase de Tetrapak
- Marca: Virgilio
Almacenar máx. + 8° C; después de abrir, conservar como máximo a + 4°C y consumir en 2 - 3 días.
Origen del producto
Campania es el corazón ardiente de la gastronomía italiana, una región que ha dado al mundo algunos de sus platos más icónicos: la pizza napolitana, los spaghetti al pomodoro, la mozzarella di bufala, el ragù que hierve a fuego lento durante horas. Una tierra de volcanes y mar, donde el suelo fértil del Vesubio produce tomates de acidez perfecta, y las llanuras de Caserta alimentan búfalas cuya leche es materia prima de excepción. Aquí la cocina nació popular y se volvió universal. Nápoles gobierna esta tradición con orgullo indisimulado. Fue en sus calles donde la pizza encontró su forma definitiva, donde el ragù se convirtió en ritual dominguero, donde la pasta seca tomó vuelo industrial sin perder alma artesanal. Gragnano — a pocos kilómetros de la ciudad — lleva siglos produciendo pasta de sémola de trigo duro que hoy ostenta Indicación Geográfica Protegida, testimonio de que en Campania la excelencia es vocación.