Gi-Metal

Caja de Fermentación Gi-Metal para Alimentos - 40x30 cm+Tapa

40 x 30 x 12 cm

Precio normal $32.350

La Caja de Fermentación Gi-Metal para Alimentos es una herramienta profesional diseñada para optimizar la fermentación de masas y preparaciones de panadería. Fabricada en polipropileno certificado para uso alimentario, ofrece un entorno higiénico y funcional para lograr fermentaciones uniformes y de alta calidad.

SKU: PACKCAJA ISBN: 1620686657521

Caja de Fermentación 40+30 Con Tapa

Cassa di Fermentazione de Gi-Metal es una caja de fermentación diseñada para ayudar en el proceso de fermentación de la masa de alimentos.

Material: La caja está fabricada en polipropileno de grado alimentario, lo que significa que es seguro para su uso con alimentos y no afectará la calidad ni el sabor de la masa durante el proceso de fermentación.

Incluye Tapa: La caja viene con una tapa que ayuda a mantener la masa protegida durante el proceso de fermentación. La tapa también ayuda a retener la humedad y el calor necesarios para que la masa fermente correctamente.

Dimensiones: La caja tiene dimensiones de 40 x 30 x 12 cm, lo que proporciona un espacio adecuado para colocar y fermentar la masa de manera eficiente.

Peso: La caja tiene un peso de 800 gramos, lo que la hace liviana y fácil de manejar.

Es una herramienta útil para aquellos que desean controlar y mejorar el proceso de fermentación de la masa de alimentos. El material de polipropileno de grado alimentario garantiza la seguridad y la calidad de la masa durante la fermentación. La inclusión de una tapa ayuda a mantener las condiciones adecuadas para que la masa fermente correctamente. Con dimensiones adecuadas y un peso ligero, esta caja de fermentación es una opción conveniente para panaderías y cocinas profesionales.

Características Principales 

  • Producto: CAJA DE FERMENTACION + TAPA
  • Marca: Gi-Metal
  • Material: Polipropileno para uso alimentar
  • Peso 1,5 kg
  • Dimensiones: 40 x 30 x 12 cm 

Origen del producto

La Toscana es la región que el mundo tiene en mente cuando imagina Italia: colinas de cipreses, viñedos en terrazas, pueblos de piedra y una luz que los pintores del Renacimiento inmortalizaron en miles de lienzos. Su cocina comparte esa misma claridad visual — pocos ingredientes, calidad sin concesiones, técnicas que no intentan esconder la materia prima sino revelarla. Una gastronomía que ha aprendido a hacer mucho con poco y a llamar a eso elegancia.
De la Toscana vienen el bistecca alla Fiorentina, corte de Chianina a las brasas que se sirve al punto y no admite negociación; el pecorino di Pienza, suave y aromático; el lardo di Colonnata IGP, madurado en mármol de Carrara con hierbas y especias; y el pan sciocco — sin sal, diseñado para equilibrar embutidos y quesos de carácter fuerte. Y sobre todo, el vino: el Chianti Classico, el Brunello di Montalcino y el Bolgheri Super Tuscan componen uno de los repertorios enológicos más admirados del planeta.