Caja de Fermentación Gi-Metal para Alimentos - 40x30 cm+Tapa
40 x 30 x 12 cm
La Caja de Fermentación Gi-Metal para Alimentos es una herramienta profesional diseñada para optimizar la fermentación de masas y preparaciones de panadería. Fabricada en polipropileno certificado para uso alimentario, ofrece un entorno higiénico y funcional para lograr fermentaciones uniformes y de alta calidad.
Caja de Fermentación 40+30 Con Tapa
Cassa di Fermentazione de Gi-Metal es una caja de fermentación diseñada para ayudar en el proceso de fermentación de la masa de alimentos.
Material: La caja está fabricada en polipropileno de grado alimentario, lo que significa que es seguro para su uso con alimentos y no afectará la calidad ni el sabor de la masa durante el proceso de fermentación.
Incluye Tapa: La caja viene con una tapa que ayuda a mantener la masa protegida durante el proceso de fermentación. La tapa también ayuda a retener la humedad y el calor necesarios para que la masa fermente correctamente.
Dimensiones: La caja tiene dimensiones de 40 x 30 x 12 cm, lo que proporciona un espacio adecuado para colocar y fermentar la masa de manera eficiente.
Peso: La caja tiene un peso de 800 gramos, lo que la hace liviana y fácil de manejar.
Es una herramienta útil para aquellos que desean controlar y mejorar el proceso de fermentación de la masa de alimentos. El material de polipropileno de grado alimentario garantiza la seguridad y la calidad de la masa durante la fermentación. La inclusión de una tapa ayuda a mantener las condiciones adecuadas para que la masa fermente correctamente. Con dimensiones adecuadas y un peso ligero, esta caja de fermentación es una opción conveniente para panaderías y cocinas profesionales.
Características Principales
- Producto: CAJA DE FERMENTACION + TAPA
- Marca: Gi-Metal
- Material: Polipropileno para uso alimentar
- Peso 1,5 kg
- Dimensiones: 40 x 30 x 12 cm
Origen del producto
Emilia-Romaña es la región que alimenta a Italia. Una franja de tierra fértil al pie de los Apeninos donde la abundancia no es casualidad sino consecuencia de siglos de agricultura seria, ganadería de excelencia y una cultura culinaria que trata la mesa como asunto de Estado. El Po riega sus llanuras, el cerdo se cría con disciplina casi religiosa, y la leche de sus vacas Frisona sostiene uno de los quesos más importantes del mundo. Aquí la cocina tiene peso, profundidad y una generosidad que se siente desde el primer bocado.
De esta región provienen el Parmigiano Reggiano DOP, el Prosciutto di Parma DOP, el Aceto Balsamico di Modena IGP, la mortadela de Bolonia, la pasta fresca al huevo —tagliatelle, tortellini, lasaña— y el Lambrusco. Un catálogo de productos que no necesita presentación en ninguna mesa del mundo. Bolonia, su capital, lleva el apodo de La Grassa con absoluta propiedad: ciudad universitaria, ciudad roja y ciudad que come mejor que nadie.