Portacomande a sfere Gi-Metal
92 cm
El Portacomande a Sfere de Gi-Metal es un práctico organizador profesional diseñado para mantener pedidos, notas y comandas siempre visibles y ordenadas en áreas de cocina y preparación. Su sistema interno de esferas permite sujetar fácilmente hojas de papel, facilitando el trabajo rápido y eficiente en entornos gastronómicos.
La "Barra de pedidos" es un accesorio diseñado para facilitar la organización y visualización de pedidos, recibos y notas en un entorno de cocina o área de preparación. Fabricada en aluminio, esta barra ofrece practicidad y utilidad al proporcionar un lugar para colgar y mostrar los documentos relacionados con los pedidos.
- Diseño y Construcción: La barra está fabricada en aluminio, un material liviano y duradero. Su diseño es simple y funcional, enfocado en facilitar la sujeción y visualización de hojas de papel.
- Sistema de Bloqueo: En su interior, la barra contiene esferas que permiten bloquear las hojas de papel una vez insertadas. Esto evita que los documentos se deslicen o caigan de la barra.
- Fácil Inserción: Las hojas de papel se insertan fácilmente desde la parte inferior de la barra, lo que agiliza el proceso de colgar y retirar documentos.
Características Principales
- Producto: Portacomande
- Marca: Gi-Metal
- Material: Aluminio
- Peso 0.42 kg.
- Dimensión: 92 cm
Origen del producto
Emilia-Romaña es la región que alimenta a Italia. Una franja de tierra fértil al pie de los Apeninos donde la abundancia no es casualidad sino consecuencia de siglos de agricultura seria, ganadería de excelencia y una cultura culinaria que trata la mesa como asunto de Estado. El Po riega sus llanuras, el cerdo se cría con disciplina casi religiosa, y la leche de sus vacas Frisona sostiene uno de los quesos más importantes del mundo. Aquí la cocina tiene peso, profundidad y una generosidad que se siente desde el primer bocado.
De esta región provienen el Parmigiano Reggiano DOP, el Prosciutto di Parma DOP, el Aceto Balsamico di Modena IGP, la mortadela de Bolonia, la pasta fresca al huevo —tagliatelle, tortellini, lasaña— y el Lambrusco. Un catálogo de productos que no necesita presentación en ninguna mesa del mundo. Bolonia, su capital, lleva el apodo de La Grassa con absoluta propiedad: ciudad universitaria, ciudad roja y ciudad que come mejor que nadie.