Ravioli con Pomodoro Datterino e Basilico
350 g
Los raviolis rellenos con tomates cherry y albahaca son una verdadera delicia para quienes disfrutan de platos frescos y aromáticos. Fáciles de preparar, bastan unos minutos en el microondas para disfrutar de un plato que rinde homenaje a la tradición italiana.
Los raviolis rellenos con tomates cherry y albahaca son una verdadera delicia para quienes disfrutan de platos frescos y aromáticos. Fáciles de preparar, bastan unos minutos en el microondas para disfrutar de un plato que rinde homenaje a la tradición italiana.
- Pasta precocida congelada
- 350 g (1 o 2 personas)
- Tiempo de cocción: 750 w por 4-5 min (ver indicaciones en el envase)
Consejos para la preparación:
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- Colocar la bandeja Fiordiprimi® cerrada y congelada al interior del horno a microondas y respetar los tiempos y potencia reflejados en el envase;
- una vez completado el tiempo, asegurarse que el fondo del mismo este caliente y agitar para mezclar los ingredientes;
- colocar un minuto adicional en el microondas y abrir la tapa desde el punto indicato en la superficie.
Ingredientes de la pasta: pasta de huevo 54% (sémola de TRIGO duro, HUEVOS, agua), relleno 46% (ricotta, acelgas, pan rallado, Grana Padano DOP, sal).
Ingredientes de la salsa: pulpa y puré de tomate datterino 28%, aceite de oliva virgen extra, aceite de girasol, cebolla, albahaca, sal, pimienta, azúcar
Mantener el producto congelado a una temperatura de -18° C. Una vez descongelado, no debe ser congelado nuevamente y se debe consumir antes de las 24 horas siguientes, conservándolo en frigorífico. Puede contener: MOSTAZA, SOJA.
Origen del producto
Campania es el corazón ardiente de la gastronomía italiana, una región que ha dado al mundo algunos de sus platos más icónicos: la pizza napolitana, los spaghetti al pomodoro, la mozzarella di bufala, el ragù que hierve a fuego lento durante horas. Una tierra de volcanes y mar, donde el suelo fértil del Vesubio produce tomates de acidez perfecta, y las llanuras de Caserta alimentan búfalas cuya leche es materia prima de excepción. Aquí la cocina nació popular y se volvió universal.
Nápoles gobierna esta tradición con orgullo indisimulado. Fue en sus calles donde la pizza encontró su forma definitiva, donde el ragù se convirtió en ritual dominguero, donde la pasta seca tomó vuelo industrial sin perder alma artesanal. Gragnano — a pocos kilómetros de la ciudad — lleva siglos produciendo pasta de sémola de trigo duro que hoy ostenta Indicación Geográfica Protegida, testimonio de que en Campania la excelencia es vocación.