Mascarpone Fresco
500 ml
El Mascarpone Fresco Virgilio es un queso italiano tradicional de Lombardía elaborado con leche 100% italiana. Su textura extremadamente cremosa y sabor suave lo convierten en el ingrediente ideal para tiramisú, postres y preparaciones gourmet inspiradas en la auténtica cocina italiana.
El tiramisú es uno de los postres más queridos y elaborados del mundo. Sencillo de preparar y aún más rápido de consumir por sus bondades con el Mascarpone Virgilio
El Consorcio Virgilio agrupa 40 queserías para unos 800 agricultores miembros que cooperan para la producción, entrega y comercialización de los productos. Al ser una cooperativa de segundo nivel (lo que significa que sus miembros también son cooperativas) controla directamente toda la cadena de suministro, con materias primas 100% italianas del territorio.
El mascarpone, típicamente lombardo, se elabora respetando el proceso tradicional que realza su cremosidad natural.
Características principales:
- Producto: Mascarpone Fresco
- Formato: 500 ml.
- Presentación: Recipiente y tapa de polipropileno; cierre con film plástico PET/PE
- Marca: Virgilio
Almacenar máx. + 8° C; después de abrir, conservar como máximo a + 4°C y consumir en 2 - 3 días.
Origen del producto
La Lombardia es la región más poblada y productiva de Italia, y su cocina lleva esa misma ambición: abundante, sustanciosa y construida para alimentar a una sociedad que trabaja. Milán dicta tendencias en moda y finanzas, pero también en gastronomía — fue aquí donde nació el risotto alla milanese con azafrán, la cotoletta empanada y frita, y el panettone que hoy se exporta al mundo entero como símbolo de la Navidad italiana. Una cocina de mantequilla y arroz, más centroeuropea en su alma que mediterránea.
Los lagos del norte aportan el pesce persico y la tinca; los Alpes, los quesos de montaña. Del territorio lombardo provienen el Grana Padano DOP, el Gorgonzola DOP — azul cremoso de intensidad graduable —, el Taleggio DOP de corteza lavada y pasta suave, y la Bresaola della Valtellina IGP, cecina de buey curada en altura que se sirve en láminas finas con aceite, limón y rúcula. Una región que entiende la excelencia como parte del paisaje cotidiano.